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El referéndum constitucional de Cuba: Lo que usted debe saber

Sofía Carada
Escrito por Sofía Carada

Los cubanos decidirán el domingo si aceptan o rechazan un proyecto de nueva constitución que reconozca el libre mercado y al mismo tiempo consagre el comunismo como la ideología política oficial de la isla.

La Asamblea Nacional aprobó la versión actualizada de la Constitución de la era de la Guerra Fría de 1976 en diciembre, tras un proceso de consulta popular.

Además de reconocer la propiedad privada, la nueva carta también limita al presidente a dos períodos consecutivos de cinco años, crea el cargo de primer ministro para supervisar los asuntos estatales cotidianos, introduce la presunción de inocencia en el sistema judicial y amplía la prohibición de la discriminación para incluir la basada en la sexualidad y la identidad de género.

Un borrador anterior consagró la igualdad matrimonial, pero la versión que se someterá a votación eliminó la cláusula y demoró la definición del matrimonio en respuesta a las presiones de la iglesia.

«La realidad cubana ha estado cambiando en las últimas décadas y especialmente en los últimos años», dijo Luis Carlos Battista, un Stephen M. Rivers Memorial Fellow del Centro para la Democracia en las Américas.

El sector privado, por ejemplo, ya lleva años en expansión en la isla. «La constitución necesitaba ser actualizada», dijo.

Una Cuba moderna
Los partidarios dicen que es una constitución para la Cuba moderna, que refleja los acontecimientos en la isla desde el final de la Guerra Fría y, más recientemente, el deshielo de más de medio siglo de relaciones congeladas con Estados Unidos.

Los críticos dicen que los cambios no logran reestructurar el poder político al mantener intacto el sistema de partido único y no introducir un voto directo para elegir al presidente.

Los medios de comunicación estatales han promovido ampliamente el «sí», mientras que la oposición ha presionado a favor del «no».

Andrés Pertierra, un historiador cubano-estadounidense radicado en Washington, DC, dijo a Al Jazeera que la votación sirve como un referéndum no sólo sobre la nueva constitución, sino también sobre el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel, quien asumió el cargo el año pasado, sucediendo a Raúl Castro.

Pertierra dijo que un considerable «no» podría ser una «gran victoria simbólica» para la oposición cubana. La Constitución de 1976 fue adoptada con la aprobación del 97,7 por ciento de los votantes.

«Hay diferentes visiones, incluso entre los partidarios del gobierno, de adónde debe ir el gobierno», agregó Pertierra. «Pero mientras la política exterior de EE.UU. sea agresiva, esas cosas serán subsumidas detrás de la necesidad de unidad.»

Apertura de la economía
Largo tiempo atada por el embargo de EE.UU. de 60 años de antigüedad e impactada en los últimos años por una tensión en su acceso al petróleo en medio de la crisis económica en Venezuela, Cuba ha buscado recientemente hacer su economía más sostenible a largo plazo.

En 2010, el ex presidente Raúl Castro comenzó a levantar las restricciones del mercado para avivar la economía alentando el desarrollo de negocios privados y la inversión extranjera.

Más de 580.000 cubanos tienen ahora un empleo independiente, según las estadísticas del gobierno.

Esta semana, el gobierno anunció reformas para despejar actividades adicionales para emprendimientos empresariales, incluyendo la producción artística.

La nueva Constitución formaliza estos cambios recientes mediante el reconocimiento de la propiedad privada. Anteriormente, las posibles formas de propiedad eran estatales, cooperativas, personales o empresas conjuntas.

A pesar de la apertura de la economía, el presidente Donald Trump ha puesto en tela de juicio la histórica normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba lograda entre los ex presidentes Barack Obama y Raúl Castro, poniendo en duda la posibilidad de que se profundicen los lazos económicos entre ambas naciones.

Obama calificó el embargo de «anticuado», mientras que la administración Trump ha hecho flotar barreras económicas cada vez más estrictas.

«No creo que el hecho de que estemos celebrando un referéndum con una aprobación probablemente alta vaya a cambiar la política de hostilidad de Estados Unidos en absoluto», dijo a Al Jazeera Francisca López Civeira, profesora de historia de la Universidad de La Habana.

«Hay una política muy agresiva en relación con América Latina en su conjunto y Cuba sigue siendo blanco de un cambio de régimen», continuó. «Todos los gobiernos han tenido este objetivo desde Eisenhower hasta Trump.»

Relaciones Cuba-Estados Unidos
El mes pasado, la administración Trump insinuó que podría estar considerando la posibilidad de activar una ley estadounidense, inactiva desde su creación en 1996, que permitiría entablar demandas contra empresas que se beneficiaran de las propiedades confiscadas por el gobierno cubano tras la revolución de 1959.

Los posibles litigios a través de la medida, conocida como Título III de la Ley Helms-Burton, podrían hacer que las empresas e inversionistas de otros países se muestren cada vez más reacios a hundir dinero en Cuba.

«La promulgación del Título III es un error para los intereses nacionales de Estados Unidos», argumentó Battista. Es probable que esta medida aliene a los aliados de Estados Unidos, incluyendo a Canadá, México y la Unión Europea, estimule una avalancha de demandas en los tribunales de Estados Unidos, afecte negativamente los esfuerzos comerciales de Estados Unidos en Cuba y amargue el potencial para la futura normalización de los lazos bilaterales con Cuba, dijo.

Es poco probable que la nueva constitución haga que Trump cambie de opinión sobre Cuba. El presidente de EE.UU. criticó a Cuba esta semana en un discurso en Miami en el que llamó a los militares venezolanos a romper filas con el presidente Nicolás Maduro.

«Los días del socialismo y el comunismo están contados no sólo en Venezuela, sino también en Nicaragua y Cuba», dijo Trump, declarando también que «el socialismo está muriendo».

El cubano Díaz-Canel respondió en Twitter, calificando el discurso de Trump de «arrogante, cínico, inmoral, amenazante, ofensivo, intervencionista, hipócrita, belicista y sucio».

«Nuestra respuesta: movilización por la paz y contra la intervención imperial en América Latina y un triunfo exitoso cuando votamos sí», continuó Díaz-Canel, utilizando los hashtags para la campaña del referéndum «Sí».

En un borrador anterior de la Constitución se omitía el comunismo y se describían las aspiraciones de Cuba como socialistas. Pero después de la consulta popular, la frase «avanzar hacia una sociedad comunista» fue añadida a la versión que se someterá a votación.

López Civeira señaló que esto fue el resultado de la demanda popular de mantener la «aspiración» de construir una «sociedad más justa e inclusiva» a través del comunismo.

El referéndum está programado en el aniversario del inicio de la guerra de independencia de Cuba contra España en 1895. Ocho millones de cubanos pueden votar.

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