Salud

Desacreditando el mito de la Misión Médica Cubana en Venezuela

Sofía Carada
Escrito por Sofía Carada

Junto con el mito del «buen revolucionario» («el buen revolucionario», brillantemente deconstruido por el escritor venezolano Carlos Rangel), el mito de las misiones sanitarias cubanas ha alimentado la idea de una «solidaridad internacional altruista» del régimen comunista. La realidad es mucho más matizada, como lo denuncia Héctor Schamis en un artículo sobre la corrupción, la explotación, el tráfico de personas y las violaciones de los derechos humanos en torno a la misión médica cubana en Brasil, con la complicidad de la Organización Panamericana de la Salud (OPS, representante de la OMS para las Américas).

Pero este mito sigue siendo fuerte en la mentalidad de los periodistas, académicos y editores progresistas. Recientemente experimenté esta perspectiva sesgada cuando dos editores rechazaron mi propuesta para esta historia, porque era «demasiado esotérica» para sus lectores y no tenía ningún interés en el contexto canadiense.

El público canadiense tiende a tener un punto de vista idealizado sobre Cuba y su revolución; lo que frecuentemente escucho de los canadienses progresistas es que Cuba es un país «excepcional» que fue capaz de resistir al imperialismo estadounidense y ha sido «inocuo» para la política de este hemisferio. Incluso los gobiernos canadienses (liberales o conservadores) le dan un «trato preferencial» a Cuba, como dijo el profesor Yvon Grenier en su artículo, «Cuba, sí, Venezuela, no? Un doble rasero en política exterior».

Pero el régimen cubano ha sido, y sigue siendo, un factor altamente desestabilizador en la actual crisis venezolana que está afectando a todo el Hemisferio Occidental. Las llamadas «misiones médicas» son sólo parte de un esquema de desorganización, corrupción y propaganda.

40 mil millones de dólares para desmantelar un sistema de salud
Desde que Chávez lo lanzó como Misión Barrio Adentro (MBA) en 2003, en medio de la creciente impopularidad del carismático líder y en preparación para el referéndum revocatorio de 2004, la misión médica cubana se justificó como una forma de mejorar el acceso de los venezolanos pobres a los servicios de atención primaria de salud. El balance es realmente negativo, según el análisis de costo-beneficio realizado por el profesor Jorge Díaz Polanco. El régimen bolivariano ha pagado alrededor de 40.000 millones de dólares a Cuba por un paquete combinado de «servicios» (misión médica, entrenadores deportivos y cooperación militar y de inteligencia). En el programa han participado 33 mil profesionales de la salud y empresas cubanas han mediado en la adquisición de equipos médicos para los denominados Centros de Diagnóstico Integral (CDI), dedicados a la asistencia diagnóstica.

El régimen cubano ha sido, y sigue siendo, un factor altamente desestabilizador en la actual crisis venezolana que está afectando a todo el Hemisferio Occidental.

Según Díaz Polanco, la misión médica cubana contribuyó a una mayor fragmentación del sistema de salud venezolano, y ha tenido un impacto negativo en el financiamiento y organización general de los hospitales públicos y la prestación de servicios. El profesor calificó a Barrio Adentro como «la mayor estafa de salud», y como «una medicina que se suponía servía a los pobres, que se convirtió en una medicina pobre».

La principal paradoja se refleja en la relación costo-beneficio: 40.000 millones de dólares «gastados» que no resolvieron los principales problemas de salud en Venezuela, incluyendo la ausencia de un verdadero sistema de salud pública, tal como lo prescribe la Constitución chavista de 1999.

En un reciente post en Facebook, el médico venezolano Gustavo Villasmil, ex Secretario de Salud del Estado Miranda, señaló la complicidad de la OPS en el embellecimiento de estos pobres resultados: «Durante varios años la comunidad médica venezolana denunció, con datos, la tragedia sanitaria causada por la llamada’Misión Barrio Adentro’ que fue elogiada por la burocracia internacional adscrita a esa organización (OPS). Una muestra de esto (mascarada), es su documento oficial con el título:’Barrio Adentro: el derecho a la salud y la inclusión en Venezuela’ publicado en 2006. 150 páginas de’gilipolleces’, elogiando una política que le costó a los venezolanos la cantidad de 34.000 millones de dólares transferidos al régimen de La Habana para pagar’servicios médicos’, y un millón de muertes en 20 años de chavismo, según las estimaciones hechas, entre otros, por el profesor (Ricardo) Hausmann de Harvard».

Evaluaciones recientes sobre las condiciones sociales, económicas y de salud del pueblo venezolano arrojan serias dudas sobre el impacto positivo de la cooperación médica cubana y los beneficios de la Misión Barrio Adentro para los pobres. El médico y profesor de la Universidad Simón Bolívar Marino González concluyó que todos los indicadores sociales y de salud se han deteriorado en los últimos años. Los datos disponibles, según González, «muestran el profundo deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos en estas dos décadas, particularmente en los últimos cuatro años».

Una encuesta realizada por González y otros investigadores sociales concluyó que Venezuela tiene los peores resultados en cuanto a mortalidad materna en las Américas desde 1998 (sólo superada por Cuba), baja cobertura financiera de salud (la peor cobertura en el hemisferio),

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